Artículos e historias

Las modas y los modos

Un breve recorrido por las modas. Las modas dictan los modos; el modo de vestir, actuar o simplemente vivir.

Las modas son auténticas dictaduras que siguen las personas que tienen suficiente dinero para seguirlas y, si no lo tienen, son desgraciadas. Las modas no es algo imprescindible, es algo superfluo y superficial, es algo que sigue el tonto y da de comer, muy bien, al listo. Es algo que marcan mentes creativas o interesadas y que siguen rápidamente las mentes poco imaginativas y las que prefieren dejarse llevar.

Hay modas que perviven algún tiempo pero la gran mayoría desaparecen como el humo y no queda de ellas ni el recuerdo, algunas las recordamos en el artículo. Hay de ellas que dejan un mal recuerdo y que a algunas personas les ha costado la vida: la moda de los "selfies" actual, por ejemplo. De todos modos la misma palabra de "moda" indica que si se sigue más de un corto espacio de tiempo ya no es moda porque la moda ha de ser algo efímero y superficial como dijimos.

Mi paseo por las modas comenzó un frío día de enero cuando yo tenía unos seis o siete años. Mi hermana Carmen se presentó en casa con un tarro en el que le enseñó a mi madre una especie de gelatina asquerosa que llevaba cuidadosamente tapada. Mi hermana tiene once años más que yo, por lo tanto, entonces estaría ya en lo que por aquel entonces se decía "en edad de merecer" y recientemente había pasado la "edad del pavo": que los ingleses denominan los "teenagers" porque todos los número, desde los trece a los diecinueve terminan en "teen".

Por lo tanto, y por la conversación mantenida con nuestra madre, entendí que aquella cosa asquerosa a la que denominaba "el hongo" era una especie de bálsamo de Fierabrás. No me enteré si es que mi hermana quería curarse alguna enfermedad o estar más guapa o es que el negocio familiar que había montado mi madre con mis dos hermanas, la confección de sujetadores artesanos, se iba a ampliar con la cría de aquel hongo famosísimo. Tampoco se si se comía, se bebía o simplemente era una especie de crema. La cuestión es que se había puesto de moda y todas las jovencitas criaban el dichoso hongo en sus casas.

Este comienzo me enseñó lo que eran las modas. Es algo que, sobre todo las mujeres, comienza no se sabe donde, pero que la gran mayoría siguen sin hacerse preguntas. La moda sirve para cualquier cosa, puede ser la bebida de moda, la comida, la discoteca, el barrio, la ropa, una frase, etc, etc... y los seguidores lo harán sin preguntarse nada. No importa que sea bueno o malo, no sigue ningún canon, sencillamente ES MODA.

Recuerdo una moda horrorosa como fue la denominada "moda saco". Todas las mujeres andaban metidas en una especie de saco de patatas que no resaltaba ninguna de las características femeninas. Estaban verdaderamente feas, pero era la moda y todas marchaban orgullosas "luciendo palmito".

Las modas no son privativas de las mujeres, aunque si que son las que más las siguen. Hubo una época en que todos los jóvenes, y no tan jóvenes, la moda les obligó a una especie de tuneo del coche. Se veían los humildes seiscientos, que ya les costaba ir a 60 por hora, llenas las ventanas de pegatinas, un doble tubo de escape, aunque solo saliera el humo por uno, unos imprescindibles alerones que impedirán que las altas velocidades que llevarían les hiciera despegar del suelo, etc...

¡Las modas! Que serían de los fabricantes de ropa, de los diseñadores, los fabricantes de tejidos...sin esa moda imprescindible que hace que unos años la falda sea larga, al siguiente corta, al otro solo se puede llevar pantalones, o es año de todo negro, verde , rojo o azul. Y, por lo tanto, lo del año pasado ya no vale, hay que comprarse todo nuevo o cometerás el imperdonable pecado de no ir a la moda.

Hay veces que las modas pasan de ser algo más o menos normal, a cosas sin sentido que alguien, posiblemente algún actor o famosillo, ha mostrado y las personas que son incapaces de pensar por si mismas las siguen a pie juntillas. Recientemente hemos tenido, y aun quedan trazas, la moda de hacer rotos en los pantalones vaqueros. ¿De verdad está más bonito un pantalón roto y deshilachado? Parece ser que si.

Hay veces que las modas no solo afectan a una manera de vestir o similares. Algo sin importancia que pasa al cabo de un año. Hay veces que pueden llegar a afectarnos en la salud, e inclusive matar. ¡Cuantas personas se han visto afectadas y han llegado hasta las puertas de la muerte (con algunas muertas) por la moda de estar delgadas?

También en la actualidad hay una moda absurda que nos ha llegado impuesta por el comercio que con suficiente inversión es capaz de hacer que, si les interesa, se implante el charlestón en todas las discotecas y en pocos días casi todos los jóvenes lo bailarán. Me refiero a la comida vegana. ¿Estamos bien de la cabeza o ya la maravillosa moda nos está obligando a que comamos lo que les interesa? Quizás simplemente abriendo la boca delante de un espejo la madre naturaleza nos dirá lo que tenemos que comer; unas muelas para moler, unos colmillos para desgarrar y unos dientes para cortar. Por supuesto es imprescindible comer de todo. Dejémonos de modas, sigamos las que son buenas o no perjudican y si a ti te sienta bien el rojo, pues viste de rojo aunque la moda diga que es tiempo de verde.


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La cantarica de engaño Segorbina

Este botijo, es una pieza de artesanía única. Y mas única va a ser cuando Teresa González Marín y José Magdalena Santafé decidan que ya no tienen ganas de seguir con la Alfarería La Esperanza, puesto que son ellos los últimos, que sepamos, que todavía realizan esta pieza de artesanía.

Imaginen un botijo que tiene un montón de pitorros. ¿Por cual beber? Ese es uno de sus engaños. El que no conoce el secreto tiene que decidirse por uno de los pitorros y si no es el correcto pues ... efectivamente, se moja o moja al compañero.

Este es uno de los engaños, el otro es el sistema de relleno con agua, que se realiza por el fondo y cuando está lleno, se le da la vuelta al botijo y ... !maravilla de maravillas, el agua no se sale!

No pierdan la ocasión de comprar una de estas piezas pues si no se remedia, cuando esta pareja de maravillosos artesanos lo dejen de hacer, la Cantarica de engaño Segorbina, solo se podrá ver en los museos.


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