Artículos e historias

Conversaciones

-¡Querido Juanico! -me dijo la abuela Manuela levantandose las gafas que se le resbalaban de la nariz- Hoy no te voy a contar ningún cuento ni chismorreo.
-¿Y eso por que, abuela?
-Porque mirando en un cajón me ha salido un papel donde tengo apuntada una "poesida" que nos enseñaron en el colegio.
-No conocía esa parte tuya de poeta, querida Manuela.
-Pues ya ves, estate atento que la "poesida" tiene miga


La acordeon mágica

Un caserón derruido
Al borde mismo del mar
Dicen que está poseído
Nadie se quiere acercar

Un pequeño rapazuelo
Sin conocer su leyenda
Lo mira con el anhelo
De transformarlo en su hacienda

Se acerca y queda encantado
Tiene la seguridad
De que nadie lo ha habitado
Desde hace una eternidad

“Entra” parece decirle
Aquella ventana abierta
Y al mozo no hay que empujarle
Tiene una mente despierta

Recorre cuarto por cuarto
Cada vez le gusta más
Seguro que aquí me aparto
De tantas noches al ras

Y al final del recorrido
Encuentra una habitación
De la que sale un sonido
Que parece una canción

Olvidada en el rincón
Del salón desconocido
Se encontraba una acordeón
De mágico contenido

“Ven y tócame precioso”
La música le murmura
El se acerca presuroso
Y la mira con ternura

Y del mágico instrumento
Salen las notas más bellas
Que invitan, en un momento
A bailar con las estrellas

¿Como es que estas olvidada?
¿Nadie te quiso tocar?
Debías estar guardada
Cual tesoro singular

Poco conoces del mundo
Le canta la acordeón
El hombre tiene un profundo
Temor en su corazón

Tu escuchas estos sonidos
Notas de alegres cantares
Que deleitan tus oídos
Y que alivian tus pesares

Porque yo muestro tu alma
A través de mi canción
Tu eres como un mar en calma
Y alegre como un gorrión

Eres una joya extraña
Estás sin contaminar
Muy raro ya en esta España
Cuyo placer es odiar

Muchos me han escuchado
Y la música de su alma
Hacen que huyan espantados
Y ya jamás tendrán calma

Había quienes creían
Tener limpio el corazón
Que sus actos los dictaban
La justicia y la razón

¡Pobre locos! ¡Imprudentes!
Creían que me angañaban
Y se les mostró al instante
Que solo lucro buscaban.

Ni jueces ni sacerdotes
Ni obreros ni campesinos
Todos, sean listos o zotes
Corren los mismos caminos

Porque la verdad es una
No tiene ningún color
Ni poder ni ley alguna
Puede apagar su esplendor

Si dentro de algunos años
Regresas a esta morada
Te cantaré sin engaños
Lo que vea en tu mirada

Y si tu ojos reflejan
Lo mismo que en este instante
Sabré que has aprovechado
La música que escuchaste

Y que este mundo corrupto
Puede tener solución
Pues tengo ante mi un ser justo
Honrado... y con corazón.


-Siempre me sorprendes abuela.

-Pues este muchacho fue el primer alcalde que tuvimos en Mesxicotet, hace ya muchos años.

-¡Venga abuela! Que no nací ayer.

Y juntos reimos pensando donde podría encontrarse aquella acordeón mágica.


PortadaOtra historia



¿Sabía que...

La torre de Santa Catalina no tenía escalera?

     

La construcción de la torres de Santa Catalina, cuya primera piedra se puso el 12 de agosto de 1688, quedó paralizada por un curioso pleito.

Juan Bautista Viñes, arquitecto de la obra, no construyó ninguna escalera interior de subida a la misma, y justificaba esa omisión alegando que no se hacía constar en el contrato la construcción de ninguna escalera.


El fanatismo y la incultura llevan a extremos como estos que podemos leer en Vikipedia

En 1936 la iglesia fue asaltada por milicianos republicanos e incendiada, arruinándola completamente. En la década de 1950, se llevaron a cabo obras de repristinación, para devolverle su fisonomía gótica original, para lo cual se despojó a los muros de los restos de decoración barroca y neoclásica.

¡Cuántos libros, cuánta arte, cuánta historia habrán desaparecido por salvajes que no han sabido separar sus ideas políticas o religiosas de la cultura!



Recomendar: Un libro

Lógicamente yo no he vivido ninguna historia puesto que a mi padre lo mataron cuando yo tenía dos años. No lo conocí y lo lamento muchísimo porque fue un anarquista convencido, muy valiente y muy bueno, por lo que nunca hubiera podido triunfar en la política.

Al margen de sus ideas, mi padre entró de policía con la república durante la guerra, con lo que vivió muchas historias de las que solamente han quedado unas pocas en la memoria, pero si han perdurado sus versos que demuestran que era una gran persona y muy culto para su época y condición.


¡Encendedme a mí también,
farolas de primavera
y campanitas de lirios
y relicarios de estrellas
que por mis pulsos cabalga
sangre joven, ancha y nueva
y me reclama la vida
desde el fondo de mis venas!

Casi alcanzo,
con la punta de mis dedos,
vuestras verdes hojas tiernas.
Acacias, anchas acacias
de mi ventana con rejas
¡Cómo me duele este verde
de vuestras hojitas nuevas!


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