Hablemos de...

Las fábricas de burros

Estamos en un tiempo extraño en que, en pocos años, se ha conseguido que nos odiemos entre nosotros, un tiempo en que se llega a extremos de no valorar cosas tan importantes como la educación.

Todo esto está dirigido, nada es casual.

La puntilla la van a dar con unas leyes que facilitan la incompetencia y matan el esfuerzo personal.

Cada vez se lee menos porque no se practica, hasta los libros nos los dan hablados. Y algo tan importante como la posesión del segundo idioma más hablado del mundo se cuestiona y se intenta desmerecer frente a otras lenguas, igualmente de importantes para sus usuarios, pero infinitamente más locales y, por lo tanto, con una mínima proyección global.

Nada es casual, si ya los niños no saben leer, ¿cómo van a hacerlo en un idioma que no han aprendido? Se ven obligados, los menos favorecidos, a perder un bagaje cultural de cientos de millones de historias y a enclaustrarse, en una época de globalización mundial, en pequeños terruños o reinos de taifas que pondrán muy difícil el salir al mundo con unos conocimientos ámplios.

Porque nadie conoce en que comarca o país tendrá que trabajar mañana y la competencia, por cuatro puestos que no habrán sido asignados a los robots, será feroz. Vamos a seguir poniendo historias, cuentos, recuerdos, anécdotas, etc. Pequeñas lecturas para que, desde el pc, la tablet o el móvil, sean leídas en pocos minutos y de manera gratuita. Con esto intentaremos contribuir, en nuestra medida, a entretener en estos tiempos, presentes y futuros, de confinamiento y a ponernos en contacto, con quien lo desee, para que pueda contar su historia o simplemente nos de la idea para que la desarrollemos.


Enrique Santos Discépolo - Cambalache.

Traductor

Anarquista

Versos desde la cárcel de un joven anarquista. Pasó varios meses en la cárcel modelo de Valencia y salió libre al no tener delitos de sangre.
Lamentablemente continuó haciendo propaganda, ayudando a maquis y sacando presos de la cárcel. Por esta razón entró en presidio otros meses y, al querer pasar a Francia por los montes recibieron el alto de la guardia civil y, al salir corriendo, fueron ametrallados en el año 1950.


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