Anecdotas de un comercial

Un gran programador muy experimentado.

La vida era mucho más sencilla. El ser humano tenía preferencias casi sobre cualquier cosa, excepción hecha naturalmente del dinero.

Pero en líneas generales una persona, trabajando y con algo de interés, podía vivir bastante bien y con pocas preocupaciones..

En aquel momento yo tenía lo que se llamaba "pluriempleo". Aparte del trabajo normal llevaba varias instalaciones de los ordenadores que habíamos vendido..

Una noche vino a verme mi sobrino Jose Angel. Donde él estaba no le veía futuro y aspiraba, como cualquier persona con ganas de progresar, a entrar en una dinámica más activa y con más porvenir que la que tenía en ese momento..

Después de pensarlo un rato le hice la siguiente proposición..

-Mañana vas a venir conmigo a tal empresa. Yo les voy a decir que no puedo seguir llevándolos y que te dejo a tí que les termines los programas. Seguramente no sólo no pondrán ninguna pega sino que te pedirán que te quedes con ellos dirigiendo el despacho, pues ya me lo propusieron a mi..

-Pero tío -me dijo- yo no tengo ni idea de programación ni de ordenadores..

-Eso lo dices tú -le contesté- mañana diré que sabes lo mismo que yo o algo más. Yo te diré como listar el código fuente de los programas, tú trajinas un poco con la máquina y por la tarde me lo traes a casa. Yo te lo repaso, corrijo los errores y al día siguiente los modificas. El resto del tiempo no te faltarán cosas que hacer..

Y de este modo estuvimos durante algún tiempo porque no tardó en ser cierto que sabía ya más que yo y pasó a ser muy solicitado y montar su propia empresa como autónomo..

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Hablemos de...
La divina proporción 1/2

Es muy posible que usted camine por la vida pensando que muchas cosas son casuales. Esté usted seguro de que no es así.

Existen cosas que nos definen, nos hacen ser más sensibles, apreciar muchas maravillas que solamente alcanzamos cuando pasamos unas fronteras imaginarias que hacen que seamos conscientes de mucha belleza que para otras personas no existe. Pero, todos, hayan atravesado esa frontera o no, inconscientemente se sienten atraídos por ciertas formas, músicas, objetos, etc...

Estas divinas proporciones se encuentran en muchísimas cosas, pero en este pequeño artículo solo trataremos someramente la divina proporción áurea. ¿Que no sabe que es esto? ¡pero si la está viendo todos los días!

Veamos una tarjeta de crédito.

¿Como llegaron unos sesudos señores a decidir que todas tenían que ser de esta medida? ¿casualidad? No, tiene la divina proporción áurea que la hace agradable a sus ojos.

Si ponen dos tarjetas de crédito como muestra el grabado y trazan una recta, verán que las atraviesa de la esquina de una a la de la otra. Es la divina proporción.