Anecdotas de un comercial

Los zapatos

En Huelva he conocido dos extremos, un calor terrible o una lluvia terrible.

Ese día había ido con un compañero que llevaría la plaza y estábamos visitando a clientes.

Al empezar a hablar con los dueños de un taller de carpintería metálica, calló un aguacero de los que hacen época. Nos esperamos con el cliente hasta que al cabo de una hora, remitió y parecía que empezaba a salir unos tímidos rayos de sol.

Como los posibles clientes los tenía a todos en un radio relativamente pequeño decidimos no salir con coche, por lo que nos despedimos de los dueños del taller y nos dirigimos a la siguiente etapa.

Supongo que mi compañero se había comprado los zapatos en unos chinos baratos porque notó algo en la suela de uno de ellos y al mirarlo vió que estaba totalmente despegada.

Como todavía estábamos cerca del cliente, retrocedimos y les pedimos, por favor si tenían algún pegamento para pegarla y poder llegar, al menos, al hotel o a una zapatería.

Lamentablemente en ese momento comenzó a llover nuevamente.

Por fin pudimos pegar la suela, dimos las gracias salimos rápidamente para poder llegar al hotel. La zapatería era imposible porque ya estábamos como sopas.

La mala fortuna hizo que mi compañero pasara por un charco que parecía superficial pero que cuando salió se me quedó mirando y señalando sus zapatos me dijo.

-Las dos suelas se me han quedado en el charco.

Soy malo porque no pude parar de reír de ver a mi amigo caminando sin suelas de los zapatos y entrar en el hotel muy serio con los zapatos bailones hacia todos los lados.

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Hablemos de...
La condesa sangrienta 2/2

A partir de este momento las atrocidades cometidas por la condesa son inenarrables. Al castigar con el azote a una criada le pareció que donde le caia una gota de sangre su piel se tornaba más fina y tersa. La locura llegó al extremo de mandar degollar a niñas que eran raptadas en los campos, poniendolas dentro de un recipiente con agujeros debajo por donde caia la sangre que le servía de ducha a nuestra gentil condesita.

Miembros arrancados, bebida de la sangre, cabezas cortadas y colgadas como trofeos, etc... era el dia a dia de sus macabras aficiones junto con su querida Darbula.

Las víctimas eran elegidas entre los siervos del castillo, pero al morir Darbula, la condesa dejó de discriminar entre siervos y nobles y llegó a raptar a jovenes de buena familia con lo que las quejas llegaron a la corte.

El rey Matyas ordenó investigar el caso al conde Thurzo, que entró en el castillo y quedó horrorizado de lo que veia, y es de resaltar que en aquella sangrienta época y en aquellas regiones todavía más sagrientas, tuvo que ver escenas increibles.

Fué juzgada y sus actos se demostraron tan sádicos que no tuvieron más remedio que condenarla a cadena perpetua. Fué metida en un calabozo al que se le tapió la puerta dejando solamente un pequeño agujero por donde le metían la comida. Murió el 21 de agosto de 1614 sin entender el porqué se la había condenado.

Como curiosidad mostramos una momia conservada en Segovia en un museo de los horrores y que dicen pertenecer a la apuesta condesita. (Lo dudamos).