Anecdotas de un comercial

El SIMO y cuanto dinero tendría Jesucristo al 5% de interés.

Recuerdo muy bien la primera vez que estuve en SIMO (salón internacional de material de oficina). Todavía era mmt y,por lo tanto, no podía vender nuestros súper ordenadores de 540 kb y útiles solamente 256 kb. Pero teníamos fichas de banda magnética.

De todos modos a mí me llevaron desde Valencia para vender calculadoras. Y la joya de la corona era la C7000 un animalito capaz de ser programada y hacer las mas variadas operaciones. El jefe de ventas me recibió de la siguiente manera.

-Señor Oltra, como usted conoce media semana han venido sus compañeros de Barcelona y la otra mitad ustedes de Valencia. Su compañero catalán ha puesto el listón muy alto y ha vendido tres calculadoras. A ver lo que hace usted.

La verdad es que yo tenía poca experiencia en ventas pues únicamente había estado unos meses vendiendo hierro para las obras en mi anterior trabajo ya que compaginaba la mañana haciendo el trabajo de bancos y oficina y la tarde vendiendo hierro del que facturaban con mis ventas unas 100 toneladas. Pero esto era muy distinto y hacía poco más de un mes desde que había entrado en Burroughs.

Había que inventar algo y mi vista se fijó en la estupenda C7000.

¿Qué podía hacer? Y de pronto me vino la feliz idea. Programé la C7000 para calcular cuánto dinero tendría en el banco Jesucristo si hubiera puesto una peseta en el banco a un interés compuesto del 5%. Hay que entender que la máquina funcionaba por impresión en rollo de papel luego tenía que hacer una cantidad de cálculos e impresiones de 1970*12. De este modo teníamos la máquina funcionando con su traca traca todo el día. Y la gente se aproximaba a preguntar qué estaba haciendo aquella máquina y después regresaban para ver cuánto dinero tendría Jesucristo en el año que calculaba la máquina en ese momento.

Y allí estaba yo para explicarles las ventajas que tendrían teniéndola en su oficina.

Vendí 22 calculadoras y me premiaron con 500 pesetas por calculadora. Tengamos en cuenta que las ventas realizadas en el SIMO la comisión era para el vendedor de la zona y todas se vendieron para Madrid.

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Hablemos de...
Pequeñas empresas

Cuando se critican otros tiempos pasados y ves que están mintiendo, te da la sensación de que están burlándose de ti.

Yo no quiero meterme en cuestión de política que me importa un pepino, ni comparar con que ahora hay lavadoras que te hacen el trabajo o que la medicina cura cosas que antes no se podía. ¡Pues claro! Pero eso es la técnica, hace unos años se vivía con la mecanización que había y los conocimientos de entonces y ahora con los que hay. No tiene nada que ver con las personas. Contaré pues algunas anécdotas de Juanito Feliz en los años sesenta y ustedes juzgarán si la gente se preocupaba más o menos del ciudadano, comparándolo con la actualidad. No hay nada inventado, todo son recuerdos personales.

La navidad estaba cerca y mi tío Luis tenía por costumbre visitar a un amigo suyo, inspector de hacienda, y regalarle un decimito de lotería. Una manera como cualquier otra de que se acuerden de ti.

Nos recibió y al cabo de un rato de conversación con mi tío, su secretaria le indicó que tenía una llamada urgente y que, disculpándose con nosotros, atendió inmediatamente.

Cuando terminó, colgó el teléfono y le comentó a mi tío.

-Luis, termina de llamarme Madrid y me dicen que hace falta dinero, que salgamos a hacer inspecciones y multar a las empresas que están llevando mal las cosas.

-Fulano, -le dijo mi tío- échame un cable y a ver si se os olvida pasar por la mía.

El hombre se sonrió y le dijo a mi tío.

-No te preocupes Luis, lo primero que me han dicho es “sólo las grandes, a las pequeñas ni me las toquen”.

Cuando veo la rapiña que hay hoy en día sacando hasta las entrañas si pudieran para repartirlo en chiringuitos, amiguetes, asesores, polticastros, etc... Yo, Juanito Feliz me digo: Yo no soy político, ni periodista, ni milito en ninguna de las agrupaciones que el único trabajo que tienen es sacar tajadas con cualquier escusa, pienso: Juanito, ¿Tu vives mejor?