Comarca Rural
Lectura: Un pliegue en el tiempo

El Bar Tolo
Algo increible

Pat era el deportista del grupo. Su afición preferida era el submarinismo orientado a la fotografía. Había ganado una cierta cantidad de concursos de fotografía a los que había acudido siempre con seudónimo y destinando el premio, si lo había, a labores sociales.

A Pat no le gustaba figurar y solo comentaba sus logros con sus amigos.

Era mecánico especialista en motores diesel y tenía un taller cerca de Alboraya que era considerado de los mejores en su especialidad.

Tenía una pequeña barca junto con su primo Alex con el que salía un domingo si y el otro también a navegar por las costas Valencianas, lo cual le había llevado a tener un par de disgustos por hacer submarinismo en zonas prohibidas.

Ese viernes llegó temprano, y llegó acompañado de un hombre alto, muy pálido y que no paraba de observar todo lo que le rodeaba.

Ambos saludaron a Flo, Pat le pidió que subiera una selección de sus pequeños bocadillos para el grupo y subieron a su reservado.

A los pocos minutos fueron llegando el resto del grupo que siguió el mismo camino a lo que ellos llamaban “el palomar”.

La primera reacción fue de sorpresa al encontrar un desconocido a la mesa ya que una norma que fijaron al principio de sus reuniones era no ampliar el grupo bajo ninguna circunstancia, entre otras cosas por la falta de espacio en “el palomar”.

Pat presentó al extraño como Luis y luego que todos se hubieron sentado Pat comenzó a hablar.

- Queridos amigos, os preguntareis el porqué de esta reunión precipitada y como es que hay algo tan prioritario y urgente como para presentarme aquí con Luis. No temáis que no es nada malo, sencillamente es increíble...

Para las personas creyentes, Dios esta al principio. Para los científicos está el final de todas sus reflexiones.
Max Planck

Un pliegue en el tiempo

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